Miercoles 12 de Agosto de 2020
 25/03/2020 - Pinamar
La Justicia ordenó la captura del surfer que violó el aislamiento y se fugó a Ostende

Federico Llamas tiene 27 años y circulaba por la autopista con bolsos y tablas de surf en el techo de su camioneta. Primero dijo que venía de su casa, después que volvía de Brasil y huyó luego de que Prefectura lo acompañara a la puerta de su casa de Flores donde debía cumplir con la cuarentena obligatoria




Poco antes del mediodía, el juez federal de San Isidro Lino Mirabelli ordenó la captura de Federico Llamas, el joven surfer que este martes fue demorado en uno de los controles que el Gobierno dispuso para restringir el acceso a la Ciudad de Buenos Aires en medio de la pandemia por el coronavirus y huyó cuando fue escoltado a su casa. Está acusado de infringir los artículos 205 y 239 del Código Penal: incumplir las normas para evitar la propagación de epidemias y por desobediencia a la autoridad.






“Vengo de mi casa”, respondía ante las cámaras y las consultas de la prensa el joven de 27 años y rulos pelirrojos desde el interior de su camioneta Ford Explorer verde oscura, luego de que lo frenaran. Los periodistas le consultaban por las tablas de surf que llevaba en el techo del vehículo y que completaban su look playero de malla, musculosa y anteojos de sol y le preguntaban si tenía la documentación correspondiente para circular.






“Tengo todo”, decía con una sonrisa. “Esto es porque me gusta tirar facha con cosas en el techo. Me gusta el bochinche”.




Minutos más tarde, sin embargo, cuando los efectivos de la Prefectura Naval Argentina - a cargo del control del kilómetro 17 de la Panamericana- revisaron sus documentos, Llamas, ex jugador de rugby del club San Marcos de Monte Grande, no pudo justificar por qué circulaba libremente por la autopista, en una clara infracción al decreto presidencial del viernes último que dispuso el aislamiento social, preventivo y obligatorio en todo el país.






En ese momento, su actitud se tornó más prepotente con los medios de comunicación que cubrían el momento. “Vengo de vacaciones, querida. ¿Vos adónde te vas? ¿A Miami? Yo no puedo irme a Miami, tengo que agarrar el auto e irme a Brasil”, le respondió a una periodista. “Me fui el 8 [de marzo], mis vacaciones empezaron tranquilamente. Se desató el quilombo este y decidí volver porque no puedo estar en otro país en una catástrofe mundial”, continuó sobre la enfermedad que ya suma más de 19 mil muertos en todo el mundo. En Argentina, en tanto, hay por el momento 387 personas que contrajeron el virus, de las cuales fallecieron 8.






“Me estoy yendo a hacer la cuarentena", siguió. "Mi novia es del extranjero. Ella se fue a su país y yo decidí volver”.







Llamas le dijo a los efectivos del Grupo Albatros que trabaja como electricista, que volvía de un viaje en el sur de Brasilconsiderado país “de riesgo” por Argentina, y que había ingresado al país a través de la frontera de Paso de los Libres, en la provincia de Corrientes, donde sólo le habían tomado la temperatura antes de dejarlo seguir.






Sin embargo, todavía es materia de investigación cómo ingresó. Este fin de semana, en un estricto operativo policial, se le negó el ingreso al país a aproximadamente 6 mil turistas argentinos que volvían de Brasil por ese mismo paso fronterizo, ya que ninguno era residente de la ciudad correntina, y se les ordenó circular por otras rutas para regresar a sus domicilios.




Lo que siguió se transmitió en vivo por televisión. Llamas empezó a increpar a los periodistas y a quejarse por la presencia de las cámaras. “Alejate, alejate. No te me acerques. Vos no tenés barbijo, me estás hablando y me estás escupiendo”, les dijo. “Ustedes deberían estar en sus casas. Acá estamos en cuarentena todos, muchachos”.






De esa manera se dió intervención al Juzgado Federal N° 2 de San Isidro, a cargo del juez Lino Mirabelli, que indicó que se le ordene cumplir con la medida sanitaria dispuesta y lo notificó de los artículos 205 y 239 del Código Penal.




 




Después de tres horas de operativo, en el que se negó a firmar el acta, un móvil y dos motos de Prefectura escoltaron a Llamas hasta su casa del Pasaje Fabre, en el barrio porteño de Flores, donde debería cumplir la cuarentena y se retiraron. Llamas frenó frente a su casa, esperó que se alejaran y, apenas unos segundos más tarde, encendió el motor de su camioneta -que acumula más de 40 mil pesos en multas entre la ciudad y la provincia de Buenos Aires- y escapó. Un vecino registró la escena desde un balcón y el video se viralizó rápidamente.






Esta mañana, por orden del juez Mirabelli, tras comprobar que efectivamente se había fugado, efectivos de la Prefectura se dirigieron hasta el domicilio de su padre en la localidad de Ezeiza, por donde habría decidido pasar tras incumplir las medidas dispuestas por el Gobierno.






El abogado de Llamas, sin embargo, asegura que el joven se encuentra en este momento en la ciudad balnearia de Ostende, donde vive su madre, en una dirección que brindó en su declaración jurada. Medios televisivos locales que transmiten en vivo desde su puerta hallaron la camioneta estacionada. En redes sociales, además, una foto de su camioneta lo muestra en una estación de servicio en la ruta.




 




 




 

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